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Economía

Préstamos, fiaos y pagos con tarjetas: el drama de los dominicanos para llegar a fin de mes

Familias de bajos y medios recursos recurren al endeudamiento continuo y al malabarismo financiero para cubrir comida, vivienda y servicios básicos en medio de imprevistos

 

Santo Domingo, RD. – Llegar a fin de mes se ha convertido en una carrera de obstáculos para miles de familias dominicanas. Ya perciban salarios bajos, medios o ingresos informales, sus recursos se diluyen rápidamente entre el pago de alquileres, alimentos, transporte diario y la factura eléctrica (los que pagan).

Para los hogares del primer quintil o de bajos recursos, los ingresos apenas cubren la alimentación básica. El dinero disponible se agota antes de completar la tercera semana, obligando a priorizar la supervivencia diaria y a postergar los compromisos fijos.

Una información anterior de este diario reveló que los gastos mínimos de un hogar que solo recibe un salario mínimo (RD$29,500) ascienden a por lo menos 30 mil pesos mensuales solo en alimentación, dejando fuera el costo de la vivienda y los servicios básicos.

El colmado y el crédito informal como salvavidas

Quienes no califican para financiamientos bancarios ni poseen tarjetas de crédito encuentran su única alternativa en el mercado informal. En este estrato, los prestamistas del barrio y el tradicional “fiao” en colmados sirven de salvavidas inmediato, aunque con costos financieros sumamente gravosos.

“El sueldo apenas me dura un par de días”, explica la trabajadora doméstica María Rosario Paula. «Tras pagar el alquiler de mi habitación y abonar a las deudas, el dinero restante se consume por completo en comida, lo que me obliga a endeudarme constantemente en el colmado».

Por su parte, la comerciante informal Lucía Fernández coincide en que la exclusión bancaria empuja a los ciudadanos a la usura: “Cuando el banco no te aprueba nada, la única salida es el prestamista del sector. Pagamos hasta un 20 % de interés mensual con tal de resolver la comida de la semana o una receta médica”.

Tomar prestado a un 20% al mes es algo normal pero muy perjudicial para la economía de una familia. Fuente Externa.

Tomar prestado a un 20% al mes es algo normal pero muy perjudicial para la economía de una familia. Fuente Externa.

Clase media: carrusel de deudas

En las familias de recursos más alto (De RD$ 45,000 a 70,000 mensuales), también se recurre de forma sistemática a las tarjetas de crédito para completar el presupuesto familiar. Sin embargo, el uso del plástico suele convertirse en una trampa circular donde con frecuencia se financia una deuda con otra.

“Vivimos rodando la deuda de una tarjeta a otra para subsistir”, relata Manuel Almonte, empleado privado. “Pago la casa y la luz, que son 23 mil pesos, y uso la tarjeta para el supermercado y la gasolina. Es un ciclo del que no se sale muy fácil”.

“En ocasiones he tenido que tomar un préstamo bancario solo para recoger deudas dispersas y abonar a tarjetas de crédito. Y aunque parezca exagerado he tenido que durar hasta dos años pagando deuda sobre deuda”, concluyo Almonte.

La asfixia del alquiler y la luz

El pago de la vivienda y los servicios públicos absorbe más del 50 por ciento de las entradas monetarias en los hogares dominicanos. La tarifa eléctrica cambiante y los constantes incrementos en los alquileres asfixian la planificación financiera, reduciendo al mínimo el margen para otros bienes esenciales.

Hay que destacar en muchos barrios del Gran Santo Domingo no se paga el servicio del agua ni la recogida de basura.

“El alquiler me subió dos mil pesos, ahora pago RD$ 16,000.00 este año y la luz viene cada vez más cara. Yo pagaba RD$ 1,200.00, y me quejaba ahora me llega de RD$2,600.00”, manifiesta el maestro constructor Juan Alberto Reyes.

“Antes uno podía destinar algo al ahorro, pero ahora todo se va pagando la casa, comida, gasolina y luz. Ah, y pidiéndole a Dios que un muchacho no se te enferme”, agregó Reyes.

Por lo regular casi nunca se habla de los gastos en útiles escolares porque se hacen una vez al año. Pero cuando se tienen niños sin importar si se estudia en escuela pública igual hay que comprar casi todo menos los libros. Y los gastos pueden ser hasta de 8 mil por niño y adolescente.

Ilustración sobre gastos de una familia en RD. Fuente IA

Ilustración sobre gastos de una familia en RD. Fuente IA

Imprevistos que aplastan el presupuesto

Esta frágil estabilidad económica se derrumba por completo cuando surgen gastos extraordinarios. La avería del vehículo familiar, la reparación de un electrodoméstico o la enfermedad de un hijo generan compromisos económicos inesperados que desarticulan la planificación contable acumulada durante meses.

“Si al carro se le daña la transmisión o una pieza cara, te descuadras el año entero”, afirma Joselito Almonmte, supervisor en una tienda china. “Tuve que tomar un préstamo usando la matrícula como garantía para reparar el motor; ahora pago cuotas altísimas con intereses”.

Lo que inicia como una emergencia médica o vehicular momentánea termina convirtiéndose en un lastre financiero permanente que prede durar meses y hasta años para saldar.

“Mi niño se enfermó el mes pasado y la diferencia del seguro médico fue de 10 mil pesos. Tuve que buscar el dinero donde un prestamista, pagando mil pesos quincenales solo de intereses. La última vez duré un año entero para saldar apenas diez mil pesos”, comenta Antonio Pichardo.

Mecánica y costos del círculo vicioso

Comprar comida fiada en el colmado es comprarla más cara, usar tarjetas de crédito con costosos avances de efectivo y recurrir a prestamistas informales al 20 % mensual sepulta los ingresos familiares.

Esta costosa mecánica financiera destruye la liquidez y genera deudas impagables que esclavizan el presupuesto del hogar dominicano.

Impacto psicológico y social

El endeudamiento extremo desencadena un estrés crónico y una angustia permanente ante el acoso de los cobradores del barrio. Esta asfixiante zozobra deteriora la salud mental familiar, destruye la paz del hogar y anula cualquier oportunidad de progreso, educación o mejora en la calidad de vida.

La calidad de vida se disminuye considerablemente en todo lo referente a alimentación, salud, vestimenta, movilidad, diversión entre otras particularidades.

Por lo regular las familias de bajo y recursos medios solo pueden comprar electrodomésticos y muebles en base al financiamiento bancarios. Los que quieran vacacionar un fin de semana a un hotel todo incluido también deberán recurrir a este mismo método de pago.

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