Opinión
Al concluir la XI Semana de la Energía en RD, el sargazo cobra relevancia
¿Amenaza ambiental o oportunidad de desarrollo?
Por Rosanna Barrera
«La República Dominicana cuenta con experiencia, investigaciones y propuestas para enfrentar el sargazo. El desafío es articular los esfuerzos públicos y privados, proteger las costas y convertir los avances científicos en soluciones sostenibles que generen valor para el país».
Una semana para pensar la energía más allá de las fronteras
La XI Semana de la Energía, celebrada del 6 al 9 de octubre de 2026 en Santo Domingo, reunió a autoridades, representantes de organismos internacionales, especialistas, empresarios y otros actores vinculados al sector energético de América Latina y el Caribe. Organizada por la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) y el Ministerio de Energía y Minas, con la participación de 27 paises, la jornada sirvió de escenario para discutir algunos de los principales desafíos que enfrenta la región: seguridad del suministro, transición energética, integración regional, innovación, inversiones y financiamiento.
La agenda incluyó sesiones magistrales, encuentros de alto nivel, espacios de diálogo entre los sectores público y privado y el I Foro Minero-Energético de América Latina y el Caribe. También se abordaron asuntos relacionados con las nuevas tecnologías, la diversificación de las fuentes de generación y la necesidad de fortalecer la infraestructura energética.
El encuentro dejó una reflexión que merece trascender los salones donde se desarrollaron las discusiones: la transición energética no consiste únicamente en incorporar nuevas tecnologías o anunciar metas. Requiere planificación, seguridad jurídica, capital, capacidad institucional y proyectos que puedan ejecutarse y sostenerse en el tiempo.
Para la República Dominicana, este debate tiene una dimensión muy concreta. La energía incide en los costos de producción, la competitividad empresarial, el funcionamiento de los servicios, la inversión y el impacto al presupuesto de los hogares. Por eso, encontrar soluciones que fortalezcan la seguridad del suministro y permitan avanzar hacia una matriz energética más diversificada y sostenible constituye una prioridad económica y social.
La integración regional también tiene un valor estratégico. Los países pueden compartir conocimientos, experiencias, tecnologías y mecanismos de financiamiento, siempre que la cooperación reconozca las diferencias entre sus sistemas eléctricos, sus recursos naturales y sus necesidades particulares.
Como invitada prestamos una atención particular a uno de los temas que más nos preocupa y que entendemos merece especial atención, el sargazo: un fenómeno que durante años ha afectado las costas del Caribe y que exige una respuesta que combine ciencia, gestión ambiental, innovación, inversión, cooperación internacional y gobierno
El sargazo: una amenaza que exige respuestas concretas
El sargazo no es una preocupación nueva para la República Dominicana. Desde hace más de una década, el país ha acumulado experiencias, investigaciones e iniciativas para comprender su comportamiento, mitigar sus efectos y explorar alternativas para su aprovechamiento.
Su llegada masiva altera los ecosistemas costeros, afecta la calidad de las playas, generar costos extraordinarios de limpieza y complica las actividades de pescadores, operadores turísticos y comunidades que dependen del mar.
La preocupación trasciende la imagen de una playa cubierta de algas. El turismo constituye una actividad de gran importancia para la economía dominicana y para miles de empleos directos e indirectos. Si el deterioro de las costas afecta la experiencia de los visitantes, la competitividad de los destinos puede verse comprometida. Por eso, conviene observar lo ocurrido en otros territorios del Caribe.
La prevención resulta fundamental. No se trata de esperar a que el sargazo llegue en grandes cantidades a las playas para comenzar a actuar. Se necesita mejorar el monitoreo, anticipar los arribazones, estudiar las corrientes, evaluar alternativas de recolección y establecer protocolos que protejan la biodiversidad y eviten daños adicionales a las costas.
También hace falta información sistemática sobre los costos de recogida y disposición, los efectos en la pesca y las comunidades, y las posibles consecuencias para la actividad turística. Sin datos suficientes, las decisiones pueden terminar respondiendo a emergencias recurrentes, en lugar de formar parte de una política integral.
El desafío es transformar las experiencias acumuladas en una estrategia continua, con responsabilidades definidas, recursos y mecanismos para evaluar resultados.
De residuo problemático a posible recurso económico
Una de las discusiones más importantes sobre el sargazo estos años consiste en determinar si una parte de la biomasa recolectada puede aprovecharse de forma responsable para producir bienes y generar actividad económica. Existen avances importantes.
Entre las posibilidades que se investigan o exploran en distintos contextos figuran los biofertilizantes y acondicionadores de suelo, determinados materiales para la construcción, productos industriales, compuestos de interés para la cosmética y procesos de producción de biogás u otras formas de energía.
Sin embargo, es importante establecer una diferencia: identificar una aplicación potencial no significa que exista ya una solución comercialmente viable con firmeza, ambientalmente segura y capaz de procesar grandes volúmenes. Cada alternativa requiere estudios, pruebas, controles de calidad, evaluación de costos y una demanda que justifique su desarrollo.
Su aprovechamiento no debe trasladar los riesgos del mar hacia los suelos, los alimentos o la salud de las personas.
Por ello, la valorización debe entenderse como parte de una cadena completa: monitoreo, recolección, clasificación, transporte, almacenamiento, procesamiento y comercialización. Cada etapa tiene costos, requerimientos técnicos y consecuencias ambientales que deben evaluarse.
Si se desarrolla con rigor, esta cadena podría abrir oportunidades para empresas tecnológicas, centros de investigación, productores, emprendedores y comunidades costeras. Los pescadores y otros trabajadores locales también podrían participar en tareas de recolección, clasificación y suministro de biomasa, siempre que existan capacitación, equipos adecuados, remuneración justa y protocolos que garanticen su seguridad y la protección de los ecosistemas.
Milagros De Camps Germán: del conocimiento a la escala industrial
Entre las voces que aportaron una perspectiva estratégica a la discusión estuvo Milagros De Camps Germán, exviceministra de Cooperación Internacional del Ministerio de Medio, cuya trayectoria incluye trabajo en gestión ambiental, políticas públicas y financiamiento climático, estudios de gestión ambiental en la Universidad de Yale y de Derecho en Boston University, junto con su experiencia en espacios nacionales e internacionales relacionados con el cambio climático, contribuyen a una visión que conecta el conocimiento técnico con las condiciones necesarias para ejecutar soluciones.
Planteó una preocupación fundamental: a pesar de los años de investigación y de los esfuerzos desplegados, todavía existe una distancia entre las iniciativas que se desarrollan y las soluciones capaces de alcanzar una escala industrial.
Para avanzar, señaló la importancia de contar con un marco regulatorio que facilite el desarrollo de nuevas tecnologías, instrumentos financieros que ayuden a compartir los riesgos y mecanismos de colaboración entre el Estado, las empresas, los organismos multilaterales y los inversionistas.
Su propuesta de explorar un fondo semilla responde precisamente a esa preocupación: ayudar a que proyectos con potencial puedan superar las primeras barreras financieras y avanzar hacia etapas de mayor desarrollo. Expuso que el sargazo necesita una política de largo plazo que conecte investigación, regulación, capital y mercado. La respuesta no puede depender exclusivamente de la emergencia que representa cada temporada.
Ministro Energía y Minas Joel Santos y la necesidad de una respuesta regional
Desde la perspectiva institucional, el ministro de Energía y Minas, Joel Santos, destacó la importancia de la cooperación para enfrentar el sargazo y respaldó la Declaración Ministerial de Santo Domingo como un paso hacia una respuesta coordinada ante un fenómeno que afecta a los ecosistemas, las economías y las comunidades costeras.
El ministro planteó que el sargazo puede examinarse no solo como un problema ambiental, sino también como un recurso con posibilidades para la economía circular, la innovación y el desarrollo sostenible, siempre que su utilización esté sustentada en evidencia científica, viabilidad económica y protección ambiental.
Su intervención resaltó la necesidad de intercambiar conocimientos, fortalecer la investigación y promover inversiones responsables mediante la colaboración entre los sectores público y privado.
La declaración ministerial puede contribuir a ordenar esa cooperación y a mantener el tema en la agenda regional. Sin embargo, su alcance dependerá de lo que ocurra después de su presentación: si se identifican proyectos concretos, se movilizan recursos, se comparten tecnologías y se establecen mecanismos para evaluar los avances.
Betty Soto: cooperación e implementación energética
La intervención de la viceministra de Innovación y Transición Energética, aportó una perspectiva complementaria a la discusión sobre cómo llevar las estrategias energéticas a la práctica.
Al referirse a PARCLa, presentó la plataforma como un mecanismo de cooperación regional orientado a ayudar a los países a superar obstáculos de implementación mediante una planificación más sólida, proyectos mejor preparados, instituciones fortalecidas y mayor acceso al conocimiento y al financiamiento.
Uno de los puntos centrales de su exposición fue la distancia que con frecuencia existe entre una prioridad nacional y un proyecto que reúne las condiciones necesarias para obtener financiamiento y ejecutarse. Para reducir esa brecha, explicó, deben coincidir los estudios técnicos, las decisiones regulatorias, las instituciones responsables, las estructuras financieras y las alianzas necesarias.
Grupo Punta Cana: Jake Kheel y la sostenibilidad como responsabilidad empresarial
La participación del sector privado resulta indispensable para que la gestión del sargazo trascienda. En este contexto, Jake Kheel, vicepresidente de Sostenibilidad del Grupo Punta cana, representa una voz vinculada a la protección ambiental y la conservación en uno de los principales polos turísticos del país.
La experiencia empresarial en sostenibilidad es relevante para una discusión que requiere conectar la protección de los ecosistemas con la continuidad de la actividad económica.
El sector turístico tiene motivos concretos para participar en la búsqueda de soluciones: las condiciones de las playas y del entorno natural forman parte del valor de sus destinos. Pero la respuesta no debe recaer únicamente en las empresas turísticas ni limitarse a retirar las algas cuando llegan a la costa.
La investigación universitaria: un eslabón que no puede faltar y que realiza aportes extraordinarios a la preocupación
Las universidades y los centros de investigación tienen una responsabilidad esencial en la búsqueda de soluciones al sargazo. Su aporte va más allá de estudiar el fenómeno: Ayudan a comprender su comportamiento, identificar posibles usos, evaluar riesgos, desarrollar tecnologías y comprobar si una solución funciona bajo condiciones reales.
La investigación debe acompañar cada etapa, desde el monitoreo y la caracterización de la biomasa hasta las pruebas de procesamiento y la evaluación de los productos resultantes. Igual determinan qué alternativas tienen posibilidades de escalar y cuáles presentan limitaciones técnicas, económicas o ambientales.
La colaboración entre las universidades es el rigor científico como garantía indispensable. No basta con afirmar que el sargazo puede convertirse en fertilizante, material industrial o energía: hay que demostrarlo, establecer las condiciones bajo las cuales es seguro y comprobar que el proceso puede sostenerse económica y ambientalmente. Es la investigación académica la que comprende la parte más sustentable a estos fines.
Víctor «Ito» Bisonó: convertir la diplomacia en cooperación práctica
Las palabras de clausura del ministro de Relaciones Exteriores, Víctor «Ito» Bisonó, ofrecieron una perspectiva que conectó la experiencia dominicana con la posibilidad de impulsar soluciones para el conjunto del Caribe.
El canciller recordó que el país lleva más de una década desarrollando capacidades frente al sargazo y destacó la participación de científicos, emprendedores, pescadores, empresas, instituciones públicas y organizaciones vinculadas a la conservación y la operación marítima.
Su intervención puso de relieve la diversidad de experiencias que ya existen en la República Dominicana: desde el monitoreo hasta la recolección, el procesamiento, la investigación y la exploración de aplicaciones agrícolas, industriales y energéticas.
Bisonó también hizo referencia a iniciativas de cooperación regional: Entre los antecedentes mencionados estuvieron la conferencia regional del Gran Caribe y la Unión Europea celebrada en 2023, así como el trabajo diplomático que condujo a una resolución sobre el sargazo adoptada en 2025 por la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
El canciller presentó la Declaración Ministerial de Santo Domingo como un paso para avanzar desde el posicionamiento diplomático hacia una cooperación más práctica. Invitó a los gobiernos, las entidades de financiamiento, las universidades, las empresas y los organismos de cooperación a considerar a la República Dominicana como un espacio para desarrollar proyectos, probar tecnologías responsables, movilizar recursos y conectar iniciativas con las oportunidades del mercado regional.
La importancia de ese mensaje radica en que coloca al país en una posición activa.
De la conversación a una agenda permanente
Las intervenciones escuchadas durante la XI Semana de la Energía apuntan hacia una conclusión compartida: Para avanzar, sería conveniente fortalecer un sistema de información que permita establecer protocolos de recolección y manejo que protejan los ecosistemas; apoyar investigaciones con posibilidades de aplicación; y crear condiciones para que las iniciativas viables accedan a financiamiento y lleguen a los mercados.
También resulta necesario definir responsabilidades institucionales, promover la participación de las comunidades costeras y establecer indicadores para evaluar los avances. La cantidad de biomasa retirada no debería ser el único parámetro. Deben considerarse igualmente los costos, la protección ambiental, la seguridad de los trabajadores, la viabilidad de los productos y los beneficios económicos y sociales obtenidos.
La experiencia dominicana merece continuidad. Los conocimientos acumulados, las iniciativas empresariales y los esfuerzos de investigación constituyen una base que puede aprovecharse mejor mediante una estrategia articulada, con objetivos de corto, mediano y largo plazo.
Energía, inversión y desarrollo: una visión de país
La discusión sobre el sargazo forma parte de un desafío más amplio: cómo convertir las capacidades nacionales en oportunidades de desarrollo sostenible.
El aprovechamiento del sargazo no resolverá por sí solo los retos energéticos del país. Sin embargo, si determinadas aplicaciones demuestran su viabilidad, podría aportar a la economía circular, abrir nuevas líneas de actividad productiva y generar oportunidades para empresas, investigadores y comunidades.
La posibilidad de desarrollar proyectos energéticos o industriales también exige una mirada territorial. La disponibilidad de terrenos, la cercanía a la infraestructura, la conexión a las redes, la situación jurídica de las propiedades y las autorizaciones ambientales son factores que deben estudiarse antes de formular propuestas de inversión.
El desarrollo sostenible no consiste en atraer capital a cualquier costo. Consiste en identificar oportunidades que puedan generar valor económico, respetar el patrimonio natural y producir beneficios duraderos para la sociedad.
Esa visión requiere diálogo permanente entre quienes conocen las necesidades del país, quienes investigan, quienes toman decisiones y quienes están dispuestos a invertir y por supuesto las voces que nos sumamos a las soluciones de la problemática como compromiso ciudadano. Para ello, es muy importante que el gobierno continúe manteniendo viva la comunicación en estos asuntos en la agenda nacional, más allá de la duración de un evento.
Los encuentros de alto nivel ofrecen oportunidades para compartir ideas y establecer contactos. El verdadero desafío comienza cuando concluyen: dar seguimiento a los compromisos, mantener abiertas las conversaciones y convertir las propuestas en proyectos con responsables, financiamiento y resultados medibles.
El sargazo es un compromiso de todos
El sargazo ocupa un lugar que no puede reducirse a una preocupación estacional.
La RD tiene experiencia acumulada incluso que sirven de modelo a otros paises. El siguiente paso consiste en articular esas capacidades, fortalecer la investigación, apoyar las iniciativas viables y acelerar la ejecución de soluciones que protejan las costas y contribuyan al desarrollo.
Nos preocupa que la amenaza ambiental es real; pero tambien nos alienta qué esas debilidades están siendo convertidas en oportunidades de aprovechamiento, lo que significa oportunidades para nuestra gente.
Saludo este tipo de iniciativas de espacios de diálogo. ¡A buena hora!…sobre todo la solución al sargazo deberá estar acompañada de una decisión política inmediata.
rosannabarrera0207@hotmail.com
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