Redacción.- La tensión en Medio Oriente continúa en aumento tras una serie de nuevos incidentes militares y diplomáticos registrados en las últimas horas, que involucran a Israel, Irán, Estados Unidos, Líbano, Jordania, Kuwait y los rebeldes hutíes de Yemen.
En el sur del Líbano, el ejército libanés acusó a las fuerzas israelíes de abrir fuego cerca de sus tropas mientras iniciaban su despliegue en la localidad de Zautar al Garbiya, en la región de Nabatieh. El movimiento forma parte de un acuerdo auspiciado por Estados Unidos que contempla la retirada de las tropas israelíes de la zona.
En Kuwait, el Ministerio de Electricidad, Agua y Energías Renovables denunció que Irán atacó por cuarto día consecutivo centrales eléctricas y plantas desalinizadoras, provocando incendios en varias instalaciones estratégicas.
La situación también mantiene en alerta al mercado energético mundial. El director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, advirtió que el deterioro de la seguridad en el estrecho de Ormuz incrementa la preocupación por el suministro de petróleo y la incertidumbre sobre el mercado.
Sin embargo, señaló que existen factores que ayudan a mitigar el impacto, como las rutas alternativas utilizadas por Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, el aumento de las exportaciones de otros productores y la reducción de las importaciones por parte de China.
En la Franja de Gaza, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos denunció una intensificación de las operaciones militares israelíes, que dejaron al menos 57 personas fallecidas entre el 13 y el 20 de julio.
Por otra parte, Jordania informó que interceptó cinco drones iraníes. La Guardia Revolucionaria de Irán aseguró que el ataque tenía como objetivo un complejo que alberga fuerzas estadounidenses en la región de Rukban.
Los Guardianes de la Revolución también afirmaron haber atacado instalaciones militares estadounidenses en Baréin y Kuwait, incluyendo sistemas de defensa antiaérea, radares y equipos de recepción satelital. Previamente, Teherán había informado de ataques contra la base estadounidense de Arifjan, en Kuwait.
En el estrecho de Ormuz, Irán anunció la detención de dos petroleros por presuntas infracciones a la normativa marítima, tras registrarse explosiones e incendios a bordo de ambas embarcaciones. Paralelamente, una agencia marítima del Reino Unido reportó que otro petrolero fue alcanzado por un proyectil de origen desconocido frente a las costas de Omán.
Mientras tanto, el ejército de Estados Unidos confirmó que completó una nueva serie de bombardeos contra objetivos militares iraníes, incluyendo centros de mando, instalaciones marítimas, lanzadores de misiles y drones, con el objetivo de reducir la capacidad de Irán para atacar embarcaciones comerciales que transitan por el estrecho de Ormuz.
En otro frente del conflicto, los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, anunciaron un bloqueo marítimo contra Arabia Saudita. De concretarse, la medida podría afectar el acceso a los puertos sauditas del mar Rojo y generar nuevas presiones sobre las exportaciones de petróleo del reino.
La sucesión de estos acontecimientos en Medio Oriente refleja una creciente escalada regional, con repercusiones tanto en el ámbito de la seguridad como en la estabilidad del mercado energético internacional.