El Tapón del Darién, una zona selvática inhóspita en la frontera entre Panamá y Colombia, fue testigo de 141 muertes documentadas de migrantes en 2022. / Archivo.
Las muertes y desapariciones de migrantes aumentaron en la Ruta del Mediterráneo Centralmarítimo principalmente por donde se desplazan los emigrantes de Libia y Túnez hacia Italia y Malta
El tráfico de emigrante entre Colombia y Panamá a través del Darién se ha reducido con 135 tránsitos de personas registrados en los primeros cuatro meses del presente año, según nuevos datos publicados por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
En cambio las muertes y desapariciones de migrantes aumentaron más del doble a lo largo de la Ruta del Mediterráneo Central y se triplicaron en la Ruta del Mediterráneo Oriental durante los primeros cuatro meses de 2026 en comparación con el mismo período de 2025, incluso cuando el número de personas que llegaron a Europa se redujo drásticamente.
Los nuevos datos de la OIM desglosados por ruta muestran que las condiciones meteorológicas extremas, los conflictos, las presiones económicas y los cambios en las políticas migratorias reconfiguraron los trayectos migratorios en múltiples regiones durante los primeros cuatro meses de 2026.
En el Mediterráneo Central, 821 personas murieron o desaparecieron, un aumento del 111 %, mientras que las llegadas cayeron un 46 %, hasta 8.577. Más de la mitad de esas muertes, 430, se registraron solo en enero, cuando el ciclón Harry azotó la región.
En el Mediterráneo Oriental, 244 personas murieron, un incremento del 259 %, y muchas de las víctimas mortales estuvieron vinculadas a naufragios ocurridos durante travesías marítimas cerca de Creta.
«Menos llegadas no significa trayectos más seguros», declaró la Directora General Adjunta de la OIM, Ugochi Daniels. «Detrás de cada una de estas cifras hay una familia que espera noticias que nunca llegan.
A medida que los trayectos se vuelven más largos y peligrosos, salvar vidas en el mar y en tierra sigue siendo una responsabilidad compartida, que ningún país puede asumir en solitario».
Los datos de la OIM también muestran que, a lo largo de la Ruta Atlántica de África Occidental, las llegadas a España cayeron un 78 %, hasta 2.276, el descenso más pronunciado de todas las rutas hacia Europa. Los puntos de partida han seguido desplazándose más al sur a lo largo de la costa de África Occidental, lo que alarga la travesía marítima y aumenta los riesgos que enfrentan las personas.
Dijeron que no todas las rutas registraron descensos. Las llegadas a España por la Ruta del Mediterráneo Occidental aumentaron un 66 %, hasta 5.647, impulsadas en gran medida por un incremento del triple en los cruces terrestres hacia Ceuta y Melilla. Las llegadas a Yemen por la Ruta Oriental del Cuerno de África aumentaron un 9 %, hasta 70.200, en línea con las pautas estacionales
Las hostilidades en Oriente Medio también repercutieron en los patrones de movilidad en la región y más allá durante el período que abarca el informe. Tras la escalada iniciada a finales de febrero, se registraron desplazamientos masivos en el Líbano y aumentaron los retornos transfronterizos hacia la República Árabe Siria durante marzo y abril, mientras crecía la presión sobre los flujos de movilidad laboral y remesas en Asia Meridional, Oriente Medio y África.
«La atención suele centrarse en un puñado de rutas, pero casi la mitad de los 304 millones de migrantes internacionales del mundo viven dentro de su propia región, desplazándose por motivos de trabajo, familia, educación y seguridad», afirmó Daniels. «Los buenos datos no sustituyen a las soluciones, pero no hay soluciones sin ellos. Cuando todos trabajan a partir del mismo panorama claro, se toman mejores decisiones».