Max Puig afirma que República Dominicana implementa acciones para enfrentar el cambio climático, destacando el papel humano en este fenómeno y la importancia de acuerdos internacionales.
Max Puig: «El cambio climático no es solo un fenómeno natural; es un problema de cómo funciona la economía global”
Santo Domingo.- El vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático, Max Puig, aseguró que el Estado dominicano desarrolla múltiples acciones para enfrentar el cambio climático, en un contexto global donde, según explicó, este fenómeno es resultado directo de la actividad humana.
Puig contextualizó que la preocupación por el cambio climático es relativamente reciente, tomando fuerza desde la década de 1960 y consolidándose a partir de acuerdos internacionales iniciados en los años 70.
- En ese proceso, destacó el papel del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, cuyos estudios han determinado, con un 95 % de certeza, que el calentamiento global es provocado por la acción humana, especialmente por los modelos de producción industrial basados en combustibles fósiles.
El cambio climático no es solo un fenómeno natural; es un problema de cómo producimos y de cómo funciona la economía global”, afirmó.
En ese sentido, indicó que República Dominicana ha firmado los principales acuerdos internacionales, desde la Cumbre de Río de 1992 hasta el Acuerdo de París, aunque advirtió que estos compromisos no son obligatorios. “Mantener el sistema económico es obligatorio; salvar el planeta es opcional”, expresó.
Explicó que estos acuerdos establecen responsabilidades diferenciadas: los países desarrollados, principales responsables históricos de las emisiones, deben liderar la mitigación, mientras que naciones como República Dominicana, que generan apenas el 0.06 % de los gases de efecto invernadero, deben enfocarse en la adaptación.
Acciones del Estado dominicano
En cuanto a las medidas concretas, Puig señaló que el país está cumpliendo con sus compromisos internacionales y ha priorizado el fortalecimiento institucional para enfrentar los efectos del cambio climático.
Entre las principales acciones destacó el desarrollo de sistemas de alerta temprana, el reforzamiento del Centro de Operaciones de Emergencias (COE) y la transformación del organismo meteorológico nacional en un instituto con mayores capacidades técnicas.
Asimismo, resaltó la ampliación de la cooperación internacional, con acuerdos con la India, la Unión Europea y otros organismos, que han permitido acceso a tecnología, financiamiento y datos satelitales para mejorar la vigilancia climática.
El funcionario también mencionó avances en la instalación de radares, modernización de estaciones meteorológicas y el impulso de proyectos para mejorar la capacidad de respuesta ante fenómenos extremos, cada vez más frecuentes e intensos.
No obstante, reconoció importantes desafíos, como la necesidad de mayor inversión, formación especializada —incluyendo la creación de programas de meteorología— y la continuidad de políticas públicas.
Adaptación, clave para países vulnerables
Puig enfatizó que las naciones en desarrollo deben centrarse en la adaptación a los efectos del cambio climático, ya que no fueron las principales responsables de su origen. “El fenómeno nos ha sido impuesto, por lo que debemos prepararnos para enfrentarlo”, afirmó.
Advirtió que los eventos climáticos extremos son cada vez más frecuentes, intensos e impredecibles, lo que obliga a replantear la forma en que se construyen las ciudades y se gestiona el territorio.
Déficit histórico y retos pendientes
El experto señaló que en el país ha existido una tendencia a reaccionar ante desastres en lugar de prevenirlos. Recordó que, tras fenómenos como el huracán Georges, se impulsaron importantes leyes y regulaciones, pero luego hubo períodos de desinversión.
Ponemos candado después de que nos roban”, expresó, al referirse a la falta de continuidad en las políticas públicas de prevención.
Avances institucionales y cooperación internacional
Puig detalló que el país ha avanzado en el fortalecimiento de capacidades, incluyendo acuerdos con organismos internacionales y países como India, así como con la Unión Europea, para mejorar sistemas de alerta temprana, acceso a datos satelitales y gestión de riesgos.
Sin embargo, reconoció que aún existen grandes desafíos, como la falta de formación especializada en meteorología, la modernización de infraestructuras y la necesidad de mayores inversiones.
Finalmente, subrayó que la transición hacia energías renovables es una obligación impostergable, tanto para reducir emisiones como para avanzar hacia un modelo de desarrollo más sostenible.