El balance de bajas en la guerra entre Estados Unidos e Irán comienza a tomar forma. Al menos 400 militares estadounidenses han resultado heridos en el marco de la operación militar desarrollada junto a Israel.
Las cifras fueron actualizadas por el sistema oficial de análisis de bajas del Pentágono, que recoge los datos desde el inicio de la ofensiva a finales de febrero. Según el informe, la mayor parte de los heridos pertenece al Ejército de Estados Unidos, con 271 efectivos afectados. Le siguen 64 miembros de la Armada, 46 de la Fuerza Aérea y 19 de la Infantería de Marina.
En cuanto a la distribución por género, 349 de los heridos son hombres y el resto mujeres, lo que refleja la composición actual de las fuerzas desplegadas.
Bajas mortales
Además de los heridos, el balance incluye al menos 13 militares fallecidos, principalmente en las primeras fases de la ofensiva.
Las víctimas mortales pertenecían al Ejército y la Fuerza Aérea, según los registros disponibles.
Aunque las cifras siguen siendo limitadas en comparación con conflictos prolongados, representan un indicador clave de la intensidad de las operaciones en curso.
Entre la presión militar y la negociación
Más allá del discurso político y las negociaciones en curso, las cifras reflejan el costo humano de la operación. El contexto en el que se producen estas cifras es especialmente delicado: la tregua entre ambas partes se mantiene bajo presión, mientras continúan los bloqueos y las tensiones en puntos estratégicos como el estrecho de Ormuz.
Esto sugiere que, aunque el conflicto no esté en su punto máximo de intensidad, sigue activo y con capacidad de escalar.